En todo el mundo, las plantas fotovoltaicas más antiguas se están retirando porque se han degradado hasta un nivel que las hace económicamente inviables. Por eso es importante vigilar la degradación (pérdidas) de las mismas. Disponer de una fuente de información fiable sobre sus módulos permite gestionar mejor vuestros activos y prolongar su vida útil al menor coste. La termografía con drones de plantas fotovoltaicas busca este objetivo.

¿Cómo?

Cada anomalía detectada por termografía con drones se le asocia unas pérdidas de potencia. Estas pérdidas se suman y se obtiene el %MAE de la planta. El MAE, o Porcentaje de Modulos Apagados Equivalentes. Es sencillo, las anomalías más graves son las que más MAE tienen.

Además, el MAE nos permite entender cómo está siendo la degradación de los módulos. Cuanto más MAE, más degradación. Cuanto más rápido suba el MAE, más velocidad de degradación.

En Solardrone medimos le MAE de la planta en el momento de la inspección, y vamos viendo su evolución en el tiempo, obteniendo una gráfica similar a la siguiente:

Dedicando el presupuesto para revamping a aquellos módulos con más MAE es como conseguiremos alargar la vida de nuestra planta con el menor coste y aplanar la curva anterior.

En plantas fotovoltaicas antiguas, donde los módulos se van degradando con cierta velocidad, el MAE juega un papel clave para el entendimiento de la velocidad de degradación.

En plantas merchant, y más con los precios actuales de la energía, el MAE será aún más interesante. Solo necesitaremos detectar 3 MAE/MW (un 0,1% de los módulos) para que la termografía se pague por si misma, lo cual se cumple prácticamente siempre, siendo lo habitual tener retornos de inversión muy grandes.

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